La rotura o fractura de cadera es una de las patologías más comunes en las personas mayores, especialmente en las mujeres que superan los 60 años. Su origen está estrechamente relacionado con el envejecimiento, la pérdida de masa muscular, la osteoporosis o el deterioro funcional, entre otros factores.
Como consecuencia de ello, generalmente, la rotura de cadera suele producirse generalmente tras una caída de la persona mayor, o al revés, cuando hay una fractura de cadera que provoca una posterior caída. Dicha situación implica un cambio importante en los hábitos o modelo de vida de la persona que lo sufre.
Asociadas a la rotura de cadera existen tres síntomas: dolor intenso en la cadera, pérdida de movilidad de la articulación y derrames de sangre por la rotura de un vaso sanguíneo.
El tratamiento prescrito a la persona mayor dependerá de diferentes rasgos, como: la edad, si la persona mayor padece o no de osteoporosis, el tipo de rotura de cadera diagnosticado, estado de las articulaciones, etc. Sin embargo, y en términos generales, tras sufrir una rotura de cadera el tratamiento más frecuente es la intervención quirúrgica.
En función de la fractura de cadera, la intervención quirúrgica puede implicar el reemplazo de la cadera colocándose una prótesis o el uso de placas y tornillos para fijar la fractura.
Tras la intervención quirúrgica, lo recomendable es que la persona mayor inicie la rehabilitación en el menor tiempo posible para evitar el entumecimiento y la falta de riego sanguíneo en la zona afectada y recuperar la movilidad.

Dicha rehabilitación constará de dos vías de ejecución complementarias:
- Hábitos a incorporar por la persona mayor en su día a día: no cruzar las piernas, dormir boca arriba, no flexionar la cadera más de 90º o no realizar giros bruscos.
- Ejercicios de fisioterapia: ante casos como el que estamos abordando, el equipo de profesionales de nuestros Centros de Día en Madrid diseñará un plan personalizado con ejercicios a desarrollar por la persona mayor en el que se tiene en cuenta el tipo de rotura de cadera sufrido, la edad, las condiciones físicas y el estado cognitivo, entre otros aspectos.
En el plan se contemplarán diferentes modalidades o actividades de fisioterapia:
- Fisioterapia traumatológica enfocada en trabajar la estructura dañada tras una fractura, y se compone de diferentes técnicas: manual, electro-termoterapia (aplicación de calor en la zona dañada), punción seca o el vendaje neuromuscular.
- Gimnasia focalizada en una primera fase en ejercitar la cadera, la rodilla o el tobillo. Posteriormente se abordarán otros ejercicios activos y pasivos que potencien la musculatura del tronco de la persona mayor.
- Reducción de la marcha con ejercicios en nuestros Centros de Día o en el domicilio de la persona mayor que trabajen el equilibrio, la postura, la orientación corpóreo – espacial, entre otros.
Una rehabilitación de fracturas positiva para la salud de la persona mayor implica el diseño de un plan que cumpla con unos objetivos estipulados y tenga en cuenta sus necesidades. Si quieres saber más acerca de nuestras terapias, puedes contactar con nuestros Centros de Día sin compromiso. ¡Estaremos encantados de resolver cualquier duda que tengas!
Fuentes Consultadas: