A la hora de adaptar el domicilio de una persona mayor con movilidad reducida hay que tener en cuenta como hoja de ruta sus necesidades reales según el grado de dificultad en su movilidad y grado de dependencia, sus circunstancias personales y, no menos importante, el espacio / estructura que conforma su hogar.
Aunque pueda parecer obvio es importante tener una planificación con un enfoque integral donde no es solo cuestión de incluir un elemento en el hogar que facilite su movilidad, sino que el objetivo es adaptar todo aquello que limite la independencia y la autonomía de la persona mayor, favoreciendo a su seguridad y al desarrollo de tareas de su día a día.
En línea con ello es conveniente mencionar que dicha adaptación no solo afecta al interior del domicilio del mayor, sino que también puede suponer una adaptación de la propia estructura: ascensor, salvaescaleras, rampas, barras de apoyo, puertas amplias, grúa domiciliaria, etc. donde se tiene que tener en cuenta la pertinente legislación municipal como la relativa a la comunitaria / residencial.
Para ello, hay que realizar una evaluación personalizada de las limitaciones de la persona mayor en todas sus áreas: movilidad, equilibrio, necesidad de ayuda técnica, necesidad de ayuda en sus tareas diarias, etc. En este análisis, los profesionales de los Centros de Día tienen una labor fundamental ya que conocen perfectamente cuál es la situación de la persona mayor y cuál es el escenario recomendado para cada caso, pudiendo recomendar o asesorar en la ejecución de dicho proyecto.

¿Qué aspectos se deben de revisar para adaptar la casa de la persona mayor?
Es conveniente realizar una revisión amplia que sea susceptible de adaptación, contemplando las diferentes estancias del domicilio pero también aspectos propios del hogar como la iluminación, el mobiliario, la disposición de los elementos, etc.
Aspectos relativos al interior del domicilio
Baño: es uno de los espacios más vulnerables para la seguridad e independencia de la persona mayor. Las recomendaciones son:
- si es posible, contar con un espacio amplio que permita el movimiento.
- instalar barras de apoyo en las paredes junto al WC o baño / ducha para facilitar el acceso y el apoyo al sentarse en una silla o levantarse de ella.
- si se instala una ducha de plato esta debe de ser a ras de suelo y con suelo antideslizante.
- disponer de un lavabo accesible, sin pie y con grifo monomando.
- espejos y accesorios a una altura cómoda para la persona mayor.
Cocina, dormitorio y salón:
- Encimeras, fregaderos y electrodomésticos colocados a una altura cómoda, especialmente si la persona mayor usa silla de ruedas.
- Espacio libre suficiente delante de fregadero / cocina para maniobrar.
- Armarios, estanterías, objetos y utensilios accesibles sin necesidad de escaleras o taburetes.
- Muebles con espacios libres / necesarios delante para permitir movilidad.
- En el dormitorio se puede instalar una cama articulada teniendo en cuenta una altura accesible tanto para incorporarse de ella como al contrario.
- Evitar alfombras o el exceso de mobiliario que dificulte la movilidad.
Asimismo es fundamental llevar a cabo una adaptación de la iluminación del hogar que sea uniforme evitando las zonas oscuras o los deslumbramientos para prevenir tropiezos y caídas favoreciendo a la visibilidad y a la orientación. De hecho, además de la luz principal, se pueden instalar sensores de movimiento. Por último, también hay que tener también en cuenta que los interruptores y los enchufes estén a una altura accesible.
A la hora de enfrentarse a la adaptación del domicilio teniendo en cuenta la legislación vigente y la comunitaria, existen programas de ayudas técnicas y sociales gestionadas por las administraciones autonómicas o locales a las cuales la persona mayor puede tener acceso.
Si deseas recibir más información o asesoramiento sobre cómo adaptar la casa de una persona mayor con movilidad reducida, ¡puedes visitarnos en nuestros Centros de Día o llamarnos! Resolveremos cualquier duda que tengas.
Fuentes Consultadas: