El ictus en la tercera edad y las terapias de rehabilitación

El ictus o enfermedad cerebrovascular es un trastorno de la circulación cerebral que se produce cuando un vaso sanguíneo se rompe o se obstruye. Como consecuencia de esta rotura u obstrucción, las células nerviosas localizadas en la parte afectada del cerebro dejan de funcionar o mueren por la falta de oxígeno.

Existen dos tipos de ictus en función del origen de la enfermedad:

  • ictus isquémico o infarto cerebral que representa el 85% de los diagnósticos y se produce por la obstrucción de uno o varios vasos sanguíneos encargados de transportar la sangre al cerebro.
  • hemorragia cerebral se debe a la rotura del vaso sanguíneo, lo que provoca la liberación de la sangre de la arteria o vena.

 

tercera edad

Factores de riesgo del ictus en personas mayores

La edad es uno de los principales factores de riesgo del ictus. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), las probabilidades de sufrir un ictus son mayores a partir de los 60 años.

Tener hipertensión: es la segunda causa más frecuente del ictus. Cerca de un 70% de los ictus se han diagnosticado en personas con presión sanguínea elevada.

Diabetes Tipo 2: las personas mayores que padecen de diabetes tipo 2 presentan más probabilidades de sufrir un ictus que aquellas que padecen de diabetes tipo 1. Además, el riesgo es mayor en aquellos usuarios que padecen diabetes tipo 2 y alguna otra dolencia, como colesterol o hipertensión.

Las personas con problemas de corazón presentan el doble de probabilidades de sufrir un ictus.

Migraña con aura: las personas que padecen de migrañas con aura presentan el triple de posibilidades de verse afectadas por una enfermedad cerebrovascular.

Herencia familiar: las personas mayores con antecedentes familiares de ictus son más propensas a sufrir la enfermedad. Se estima que la posibilidad de sufrir un ictus aumenta más de un 50% en personas con algún hermano afectado por esta enfermedad.

Índice elevado de glóbulos rojos: el aumento de glóbulos rojos puede provocar que la sangre se espese y se formen coágulos que dificulten el flujo sanguíneo al cerebro. Por lo tanto, este indicador cobra especial importancia a la hora de prevenir la enfermedad.

Fumar, las drogas o consumir alcohol en exceso son factores de riesgo en la enfermedad.

El sedentarismo favorece la obesidad, la diabetes o sufrir de enfermedades cardiacas, entre otros factores vinculados con el ictus.

En España, según datos de la SEN, se diagnostican cerca de 120.000 nuevos casos al año. De ellos, un 50% registran importantes secuelas neurológicas o fallecen. Sin embargo, es importante mencionar que el 90% de los casos de ictus puede prevenirse si se ponen en práctica medidas o hábitos de vida que reduzcan los factores de riesgo.

En personas mayores que han superado un ictus cobra especial importancia para su recuperación (además del tratamiento farmacológico prescrito por un médico) los programas de rehabilitación que reduzcan el impacto de las lesiones provocadas por la enfermedad.

Por este motivo, los Centros de Día STIMA ofrecen varios tipos de terapias de rehabilitación adaptadas y lideradas por personal especializado para paliar las lesiones neurológicas en nuestros mayores. Entre todas las terapias destinadas a rehabilitar un ictus, destacan:

Fisioterapia neurológica: el objetivo de esta terapia es reducir las lesiones neurológicas provocadas por los daños cerebrales. Entre las actividades específicas de este tipo de terapia se encuentran aquellas que trabajan la postura corporal, la movilidad, la musculatura.

Estimulación cognitiva: en este taller nuestros mayores realizan actividades para recuperar o mantener la actividad del cerebro perjudicada por el ictus. De entre las actividades destacan las vinculadas con el lenguaje, la memoria, la atención y el razonamiento.

Estimulación Sensorial: esta terapia se caracteriza por el desarrollo de ejercicios que trabajan el sistema sensorial de los mayores.

Actividades de la vida diaria: están enfocadas a recuperar o potenciar la independencia de nuestros mayores en aspectos tan importantes como la alimentación, el aseo personal, el vestido, etc.

Reeducación de la marcha: son ejercicios físicos en rampas, escaleras o paralelas donde se trabaja el equilibrio, la postura, la resistencia, la musculatura Miembros Inferiores, etc.

El ictus en la tercera edad y las terapias de rehabilitación
5 (100%) 1 vote[s]
About the author

El equipo de especialistas de los centros STIMA está compuesto por neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y fisioterapeutas, médicos y enfermeros.
Deja un comentario