¿Qué es el ictus leve o isquémico?

En nuestro artículo “El ictus en la tercera edad y las terapias de rehabilitación” mencionamos la existencia de dos tipos de ictus según su origen: el isquémico y la hemorragia cerebral. 

Dada su relevancia e impacto en nuestra sociedad, en este artículo ahondaremos en los síntomas y causas del ictus leve o isquémico.

 Un ictus leve, también denominado, Ataque Isquémico Transitorio (AIT) es un pequeño infarto cerebral caracterizado por ser de breve intensidad y duración. Supone la segunda causa de mortalidad en España detrás de las enfermedades cardiovasculares; y surge cuando el flujo de sangre y oxigeno se detiene y no llega a una parte del cerebro.

En nuestro país se estiman, aproximadamente, entre 150 y 200 casos anuales por cada 100.000 habitantes, y muchos de estos no son tratados a tiempo. Por ello, es importante identificar cuáles son los síntomas para reconocer esta enfermedad.

ictus cerebro

Síntomas del ictus leve o isquémico:

  1. Entumecimiento o Parálisis de una parte del cuerpo. Si nota debilidad u hormigueo en una parte de su cuerpo, puede tratarse de una llamada de atención. En caso de que sea la parte derecha del cerebro la que se vea afectada, los síntomas se notarán en la parte izquierda y viceversa.
  2. Dolor de cabeza muy intenso y que aparece de forma puntual.
  3. Pérdida de visión total o parcial.
  4. Dificultad a la hora de articular palabra o comprender lo que estamos escuchando.
  5. Vértigos, desequilibrios o descoordinación en nuestro movimiento.

Estos síntomas pueden llegar a durar entre una o dos horas. Lo más recomendable es que, en cuanto se identifique alguno de estas señales en nuestro cuerpo, llamemos al teléfono de emergencias 112 o acudamos al médico más cercano de urgencia. Es también recomendable intentar acudir acompañado.

Causas del ictus leve o isquémico:

  1. Formación de un coagulo de sangre o trombo en la pared arterial conocido como trombosis cerebral que impide el paso de la sangre al cerebro provocando una falta de oxígeno que mata en cuestión de minutos las células de este.
  2. Una parada cardíaca o la arritmia conlleva una alteración en la presión sanguínea que desemboca en un ictus hemodinámico.
  3. La hipertensión arterial: mantener altos niveles de tensión arterial durante un largo periodo de tiempo puede provocar un ictus leve.
  4. Los ictus hemorrágicos son menos frecuentes, pero tienen una alta tasa de mortalidad. Ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe y provoca una hemorragia interna.
  5. El exceso de grasa abdominal, bajos niveles de colesterol HDL (Denominado colesterol “bueno”) y altos niveles de triglicéridos pueden provocar el Síndrome Metabólico.

 

ictus leve o isquémico

Para prevenir un ictus leve o isquémico en la tercera edad se recomienda, por ejemplo:  

  1. mantener una dieta saludable acorde con nuestras necesidades;
  2. practicar ejercicio físico con regularidad para mantener una buena presión arterial y reducir el estrés;
  3. no fumar y moderar el consumo de alcohol para disfrutar de unos correctos niveles de tensión arterial.

En el caso de usuarios que hayan sufrido este episodio cobra especial importancia la asistencia a terapias o el desarrollo de actividades que reduzca el impacto de sus posibles secuelas. Por ello, te animamos a conocer las actividades y terapias de rehabilitación centradas en el ictus que desarrollamos en los centros de día STIMA.

Sobre el autor

El equipo de especialistas de los centros STIMA está compuesto por neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y fisioterapeutas, médicos y enfermeros.

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