Las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson afectan progresivamente a las capacidades físicas, cognitivas y emocionales de quienes las padecen, afectando también a funciones básicas como la alimentación.
En el caso del Alzheimer, la pérdida de memoria y la confusión pueden llevar a que la persona mayor olvide comer, repita comidas o no reconozca los alimentos, también pueden aparecer dificultades para usar los cubiertos, tragar (disfagia) o mantener una rutina alimentaria adecuada.
Por su parte, en el Parkinson los síntomas motores como el temblor, la rigidez y la lentitud afectan la capacidad para llevar la comida a la boca o masticar correctamente. Además, muchas personas mayores sufren estreñimiento crónico, pérdida de apetito y pérdida de peso involuntariamente. Frente a estas situaciones, una alimentación adecuada no solo ayuda a mantener el estado nutricional de la persona mayor, sino que puede mejorar el bienestar general y la respuesta al tratamiento.
¿Cómo conseguir una buena alimentación en personas con Alzheimer o Parkinson?
Recomendaciones que abordan desde la planificación y organización de las dietas hasta la elaboración de menús compuestos por una amplia red de alimentos.

Aspectos a tener en cuenta a nivel organizativo:
- Establecer una rutina donde estén definidos los horarios de las comidas.
- Construir un ambiente relajado y seguro para la persona mayor.
- Evitar las prisas y las distracciones.
- Servir platos con la cantidad justa de comida.
- Proveer de utensilios que faciliten la alimentación.
- Cortar los alimentos a un tamaño que facilite su deglución.
- Asegurar que la temperatura es la correcta.
Aspectos a tener en cuenta en la alimentación:
Una dieta equilibrada y rica en nutrientes
Tanto para personas con Alzheimer como con Parkinson, se recomienda una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva.
Asegurar una buena hidratación
La hidratación adecuada es fundamental para prevenir el estreñimiento y facilitar el movimiento intestinal, especialmente en personas mayores con Parkinson puesto que en algunos casos puede presentarse una excesiva sudoración.
Incorporar texturas que favorezcan la alimentación
Para facilitar la masticación o deglución es recomendable adaptar la alimentación a texturas como purés, sopas o alimentos blandos. En este sentido, a la hora de elaborar el plan de alimentación, se puede consultar con el logopeda de los Centros de Día para tener en cuenta su recomendación y evaluar los niveles en riesgo de atragantamiento y cómo proceder.
Consumo adecuado de proteínas, carbohidratos y fibra
- Las proteínas son clave para construir y mantener la masa muscular.
- Los carbohidratos representan la mayor fuente de combustible para el cuerpo.
- La fibra presente en frutas, verduras o cereales ayuda a mantener en buen estado el tracto gastrointestinal.
Además de ello, en personas mayores que presentan una pérdida de peso o deficiencias nutricionales puede ser recomendable la prescripción de suplementos nutricionales para la Vitamina B, D o en Omega 3.
En definitiva, alimentar a una persona mayor con Alzheimer o Parkinson implica entender sus limitaciones físicas y cognitivas, crear un entorno calmado y seguro, y, sobre todo, actuar con paciencia y respeto velando por su salud y bienestar.
Fuentes Consultadas:
https://blog.fpmaragall.org/nutricion-persona-alzheimer
https://www.parkinson.org/library/espanol/fact-sheets/nutricion