Conforme ha ido aumentando la esperanza de vida también se ha visto incrementado el número de usuarios mayores de 65 años que padecen de Alzheimer.
Es uno de los tipos de demencia con mayor diagnósticos. El 60% y 70% de los casos de demencia diagnosticados son de Alzheimer.
De hecho, según datos ofrecidos por la Fundación Pascual Maragall, se trata de una epidemia creciente en el siglo XXI que no tiene una cura establecida.
Una enfermedad sobre la cual, como hemos explicado en artículos previos, no hay una causa definida que explique el origen de la enfermedad en la persona mayor. Sí se han definido los posibles factores de riesgo que influyen en el surgimiento de este tipo de demencia y las fases que caracterizan a la enfermedad de Alzheimer.
A partir del diagnóstico, la enfermedad puede durar más de diez años, y a medida que la persona mayor evoluciona por la enfermedad los síntomas van cambiando y van siendo más severos.
En el diagnóstico de la enfermedad juega un papel fundamental conocer los primeros síntomas asociados con la manifestación del Alzheimer. En relación a ello, de lo primero de lo que se olvidan las personas mayores con Alzheimer es de situaciones y conversaciones vividas recientemente, de datos que se acaban de aprender o de acciones realizadas con poco margen de tiempo, incluso en el mismo día.

Si la persona mayor o su círculo cercano es consciente y testigo de este tipo de situaciones y de que no son puntuales en el tiempo es fundamental que acuda a los especialistas para exponer el caso y que se actúe a tiempo si el diagnóstico de la enfermedad del Alzheimer es positivo.
Con el paso del tiempo las personas mayores con Alzheimer se olvidan de otros datos como su fecha de nacimiento, el lugar de nacimiento, dónde residen, al colegio al que fueron, etc. Extendiéndose esta situación en el recuerdo de datos vinculados con sus familiares o miembros de su círculo más próximo.
Otro de los síntomas más comunes en el inicio del Alzheimer es la desorientación, los cambios en la rutina, los trastornos del sueño o la falta de concentración y atención, entre otros.
El Alzheimer no tiene una cura definida a día de hoy pero sí existen terapias farmacológicas y no farmacológicas para poder minimizar el impacto de la enfermedad en las personas mayores. Al hilo de este último punto, en nuestros Centros de Día desarrollamos diferentes talleres de estimulación cognitiva, funcional y de estado de ánimo para mejorar la calidad de vida y bienestar de nuestros usuarios.
¿Quieres saber más sobre el Alzheimer y cómo afrontarlo? Te invitamos a escribirnos o a visitarnos en uno de nuestros espacio para asesorarte en lo que necesites.
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Fuentes consultadas: