Dar el paso de comunicarle a un familiar la decisión de que debe asistir a una residencia o un Centro de Día es una tarea emocionalmente compleja. Aunque la decisión supondrá una mejora en su calidad de vida y bienestar, la incertidumbre de lo que dicho cambio supondrá en su vida hace que la decisión no sea siempre bien recibida.
Una de las claves principales a la hora de enfrentarse a esta comunicación es romper con los prejuicios existentes en torno a la vida en un Centro de Día o residencia. En la sociedad está asentada la opinión de que la vida en dichos espacios supone un abandono para la persona mayor, la pérdida de su vida personal y de su identidad cuando es todo lo contrario.
En términos generales estos espacios están liderados y gestionados por profesionales con verdadera vocación en la tercera edad que velan por mantener su dignidad, su independencia y su autonomía.
Para poder afrontar dicha conversación es conveniente tener en cuenta las siguientes recomendaciones:
Acudir a ayuda profesional: contar con el asesoramiento y la ayuda de profesionales especializados y vocación en la tercera edad es fundamental para saber cómo trasladar a la persona mayor dicha situación. Para ello, los Centros de Día ofrecen la posibilidad de asistir a reuniones individuales o sesiones grupales donde se brindarán las herramientas necesarias para mantener dicha conversación.
Trasladar la decisión desde la empatía y el respeto: es importante abordar la conversación con tranquilidad y paciencia, siendo conscientes de que el primer impacto puede ser recibido negativamente por la persona mayor y generarle un primer rechazo. Hay que respetar los tiempos de la persona mayor y crear un clima de confianza para que pueda expresarse abiertamente y manifestar cualquier duda que pueda surgirle.
No hay que minimizar sus emociones. Hay que dialogar con ellos y brindarles el espacio y el tiempo necesario para que puedan asimilar este cambio en su vida sin presionarles.

La información clara es clave: es importante aclararles cuál es la diferencia entre un Centro de Día y una residencia.La persona mayor debe de recibir la información con total transparencia y de forma que sea completamente comprensible para ella. Hay que contarle qué va a suponer su asistencia a dichos espacios, a qué actividades o talleres va a poder asistir, cuál es el proceso al que va a asistir y cuál va a ser su rutina.
Incluir a la persona mayor en el proceso: aunque la decisión esté tomada es fundamental que la persona mayor esté incluida en todo el proceso para poder expresar sus necesidades, sus intereses y gustos. Que forme parte de su propio plan es garantizar y respetar su dignidad y su autonomía.
Conocer el espacio: es conveniente que la persona mayor, antes de asistir formalmente al Centro de Día o a la residencia, asista a dichos espacios para conocerlos, tener contacto con los profesionales implicados y pueda trasladar en primera persona sus dudas e inquietudes.
Tener la oportunidad de conocer a otras personas usuarias es una manera de introducir progresivamente esta nueva realidad y sentir una mayor acogida.
En definitiva, preparar a un familiar para su ingreso en un Centro de Día o en una residencia es un proceso que debe abordarse desde la comprensión, la información y el acompañamiento. No se trata de una renuncia, sino de una decisión orientada a mejorar su bienestar, su seguridad y su calidad de vida.
Cuando el cambio se realiza de forma respetuosa y contando con profesionales especializados, se convierte en una oportunidad para que la persona mayor mantenga su autonomía, fortalezca sus relaciones sociales y continúe desarrollándose en un entorno adaptado a sus necesidades. El apoyo familiar y la confianza en el equipo profesional serán claves para que esta nueva etapa se inicie con tranquilidad y seguridad.
Fuentes Consultadas:
https://www.coppa.es/gestor/uploads/boletines/Decalogo+Cartel.pdf